Planes para llevar a cabo antes de morir (con banda sonora)

Para cualquier amante incondicional de la vida resulta abrumador pensar en todo de lo que sus sentidos no podrán disfrutar antes de que llegue la hora en que la muerte pase lista y encuentre su nombre. Uno se suele atormentar con el hecho de que hay miles de lugares en los que jamás pondrá un pie, multitud de canciones que nunca llegarán a sus oídos, infinidad de libros que no despertarán su imaginación, millones de personas por conocer y un sinfín de palabras por pronunciar. Para aquellos optimistas que no consideren como única existencia vital la actual, las posibilidades se amplían y las prisas por disfrutar de todo lo terrenal pueden esperar. Pero para los que saben a ciencia cierta que solo gozan de una oportunidad para exprimir al máximo el mundo que los rodea, la ambición y el afán por descubrir y disfrutar de cada pequeño detalle están a la orden del día.

Uno de los pilares para el enriquecimiento interior del ser humano es el de viajar, conocer lugares, culturas y tradiciones nuevas con las que tener una visión más global del mundo y deshacernos de prejuicios y estereotipos infundados. Existen millones de sitios a los que merece la pena peregrinar antes de que la parca nos arrebate las opciones de hacerlo. Por supuesto, ¿qué sería de los viajes sin la música que los acompaña y que nos transporta a playas, montañas o rincones de ciudades a los que volver? Como desgraciadamente resulta imposible recorrer el globo en su totalidad, aquí os proponemos tres variadas actividades para conocer un poco de mundo, con su correspondiente banda sonora.

  • Recorrer Sudamérica en motocicleta

Un tour por la parte sur del continente americano al más puro estilo de “Diarios de motocicleta” resulta bastante atractivo para los viajeros más intrépidos. Situándonos en la mitad del globo terráqueo, podemos empezar el recorrido por la geografía ecuatoriana, plagada de una exótica y desbordante flora y fauna con la que colorear sus paisajes atravesados por los Andes. La diversidad étnica y cultural del país se refleja en cada una de sus principales ciudades turísticas, como Quito, Guayaquil o Cuenca.

La próxima parada recae en Perú, iniciando el recorrido por el país al ritmo de “El cóndor pasa, una popular canción considerada Patrimonio Cultural de la Nación y versionada por Simon & Garfunkel. Con este fondo musical, resulta mucho más agradable recorrer su accidentado relieve, en el que poder encontrar alguna simpática llama. Una de las siete maravillas del mundo moderno no puede pasar desapercibida en la visita al país andino; Machu Picchu se erige majestuoso en la vertiente oriental de la Cordillera Central y nos recuerda un tema de los Strokes.

Si seguimos recorriendo el mapa, nos encontraremos con las playas y parajes naturales chilenos, donde tomar el sol o pasear mientras suena una de sus artistas más internacionales, Javiera Mena. Los aires del Pacífico nos permiten un descanso en el camino, un respiro para quizá enamorarnos en Santiago de Chile, envidiando una de las mejores historias en forma de canción, contada y cantada por Ismael Serrano.

Como último destino para finalizar nuestro particular periplo americano nos espera Argentina, con sabor a mate y a tango, donde leer a Cortázar o a Borges, reír con Quino o escuchar a Calamaro. Buenos Aires parece una ciudad propicia para caminar acompañado de una buena conversación o en solitario disfrutando del amplio bagaje cultural que habita en cada uno de sus recodos. La capital argentina, como canta Xoel López, puede ser un lugar de retiro espiritual y renovación vital cuando estemos “cansados de estar cansados”.

  • Hacerse una foto en Abbey Road

El rey de los tópicos en cuanto a lo que a fotografías turísticas en la capital londinense se refiere. Para los melómanos y beatlemaníacos este paso de cebra se trata de un lugar de peregrinación obligada, con su correspondiente instantánea emulando a los cuatro de Liverpool. La improvisada imagen, famosa mundialmente desde el momento en que se tomó, se utilizó como portada del disco publicado en 1969 que llevaría el nombre de aquella calle: Abbey Road. 47 minutos repartidos en 17 pistas conforman uno de los mejores álbumes de todos los tiempos que puede poner banda sonora a unas compras en Camden, un paseo por las nubes en el London Eye, una caminata bajo la lluvia por Hyde Park o un cerveza en la zona del Soho. Y es que con Paul, George, Ringo y John de fondo todo parece un poquito mejor.

  • Hacer el Camino de Santiago

No es un lugar concreto, si no miles de rincones; no solo físicos, sino rincones que descubrir en el interior de uno mismo. Puede considerarse una de esas actividades a realizar antes de morir, incluso varias veces. Hay quien se replantea hasta el más mínimo detalle de su vida durante la caminata; otros, ponen a prueba cuerpo y mente en un viaje que se presenta como un reto; y hay quienes aprovechan los kilómetros recorridos para dejar atrás preocupaciones y problemas y no pensar en nada. Algunos peregrinos tienen claro qué banda sonora es la adecuada para esta aventura o con qué canciones recordar una experiencia única que crea la necesidad de repetir. La música sirve de motivación en los momentos en los que el cansancio, sobre todo psicológico, parece ganar la partida, dando el último empujón para llegar a la meta.

Un viaje a Santiago en 7 canciones, ¿te vienes?

Luar na Lubre – “Chove en Santiago”

Silvio Rodríguez – “Al final de este viaje”

Mark Isham – “Building a family”

Amadou & Mariam feat. Santigold – “Dougou Badia”

Sigur Rós – “Hoppipolla”

La Maravillosa Orquesta de Alcohol (M.O.D.A) – “Nómadas”

Sopa de Cabra – “Camins”

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